15 de Febrero, 2026
A veces uno se pone a pensar, que la vida es como una de esas materias rudas de la ingenieria: si no le echas pichón, te quedas atrás. Pero a los 20 años, he aprendido que no todo es correr como un loco detrás de un título o de lo que digan los demás.
Estudiar Mecánica me ha enseñado que hasta el motor más potente necesita equilibrio. Yo me esfuerzo cada día más, sí, pero también me doy el permiso de sentarme un rato a ver el paisaje y decir: "Cónchale, me siento bien con lo que tengo". La verdadera ingeniería de la vida es saber valorar el hoy mientras construyes el mañana.
Dicen que el que calla otorga, pero yo digo que el que calla también observa y siente. Hay alguien que me mueve el piso y todavía no le he soltado el yoyo. Y está bien. A veces, en el diseño de los grandes proyectos, hay que esperar el momento exacto para que la pieza encaje. La timidez no es un defecto, es solo que uno está calibrando el valor para cuando llegue ese "pronto".